Marrakech Lugares de interés

La Medina:

los tonos ocres de sus calles y construcciones le han valido a Marrakech el sobrenombre de la Ciudad Roja. Aunque hayan perdido algo de su legendario misterio, en sus callejuelas aún se respira un ambiente de otra época. Los olores y los sonidos surgen de todas partes, algunos buenos, otros menos buenos, pero casi todos sorprendentes. No tenga prisa por conocer este mundo aparte, tan diferente de su hermana menor, la ciudad nueva. Como en otras ciudades árabes, los sentidos y las emociones se magnifican.

Los zocos

: Los zocos de Marrakech están organizados como los gremios medievales en Europa: cada oficio o artesano tiene su calle o mercado. Con el paso de los años, esta estructura se ha ido diluyendo. Hoy en día, en las arterias más visitadas por los turistas se vende de todo: babuchas, chilabas, cerámica, teteras, cestería y hasta dvd´s. Los mercaderes son insistentes y no dudarán en intentar mantenerle en su tienda durante largo tiempo si intuyen que van a realizar una venta. El regateo es algo común y normal en la cultural local. Le recomendamos que negocie los precios, ya que los primeros precios suelen ser bastante exagerados.
No dude en tomar cualquier callejuela y perderse. Alejándose de los pasajes principales, pasará por lugares que guardan la esencia de antaño. Las especias delicadamente expuestas, los puestos de frutas, los zocos de carne y animales, son un mosaico de sonidos y olores que constituyen el alma del viejo Marrakech.

Mezquita Koutoubia:

Esta mezquita, muy cerca de la plaza Jemaa el Fna, es el edificio más alto de la ciudad antigua. Tiene 70m de altura y unas ornamentaciones muy bellas, que sirvieron de modelo a la Giralda de Sevilla. Data del período almohade, en el siglo XII, y destaca por la poca uniformidad de su diseño: cada una de las cuatro fachadas y arcos de su minarete son diferentes. Los no musulmanes no podrán entrar, pero sí pasearse por sus bonitos jardines exteriores.

Tumbas Saadíes:

Al sur de la mezquita Koutoubia se halla este mausoleo encargado en el siglo XVI por el sultán Ahmed el Mansour para sí mismo y su familia, pariente de la familia real Saudí. En el interior, las decoraciones son muy ricas, con vistosos techos en cúpula, columnas de mármol y bonitos estucados de cedro. Si quiere visitarlas, prepárese para hacer largas colas, a no ser que vaya pronto por la mañana.

El Palmeral: Este gran bosque de palmeras es, al igual que los jardines, un buen lugar para escapar de la agitación de la medina. Actualmente, es uno de los barrios más exclusivos de la ciudad, con hoteles de lujo, campos de golf y residencias. Sus palmeras fueron plantadas en la época almorávide y cuenta con un sistema de irrigación con canales subterráneos provenientes de las montañas del Atlas.